
Nunca ha habido un momento tan importante para reconocer el valor de la Terapia Respiratoria y de la Medicina Respiratoria.
Durante años, esta profesión ha crecido al lado de los pacientes más vulnerables: recién nacidos prematuros, niños graves, adultos con insuficiencia respiratoria, pacientes en urgencias, terapia intensiva, quirófano, hospitalización, rehabilitación, traslado y cuidados domiciliarios.
La Terapia Respiratoria es mucho más que colocar oxígeno o manejar ventiladores. Somos clínicos, observadores, educadores, pensadores críticos, defensores del paciente, integrantes del equipo interdisciplinario y, cada vez más, líderes en seguridad respiratoria.
Nuestro campo de acción es amplio y sigue creciendo:
Cuidados críticos y urgencias
Neonatología y pediatría
Hospitalización y medicina perioperatoria
Transporte y atención prehospitalaria
Oxigenoterapia, aerosolterapia y ventilación mecánica
Gestión clínica y calidad
Educación, simulación y desarrollo profesional
Investigación y mejora continua
Tecnología, monitoreo e informática clínica
Liderazgo de equipos interdisciplinarios….
Una de las mayores fortalezas de la Terapia Respiratoria es que no obliga a seguir un solo camino. Se puede crecer clínicamente, especializarse, enseñar, coordinar servicios, participar en protocolos, liderar proyectos, investigar, innovar o abrir espacios que antes no existían.
La credencial o formación en Terapia Respiratoria debe ser el inicio de una carrera, no su límite.
A quienes comienzan: estudien, pregunten, observen, busquen mentores y desarrollen juicio clínico.
A quienes ya tienen experiencia: no subestimen lo que saben; la profesión necesita su voz.
A quienes coordinan o lideran: abran camino para otros y construyan equipos más fuertes.
En México aún hay mucho por desarrollar, pero también hay una gran oportunidad. La Terapia Respiratoria tiene futuro, identidad y una responsabilidad creciente dentro del sistema de salud.
Me enorgullece formar parte de esta profesión y ver cómo cada día más colegas demuestran que respirar mejor también depende de conocimiento, técnica, humanidad y trabajo en equipo.
El futuro de la Terapia Respiratoria no debemos de esperar que otros nos lo construyan, depende de nuestro esfuerzo y amor por ella, de todos los que trabajamos en la Medicina Respiratoria.