A toda la comunidad latinoamericana de Medicina Respiratoria:

Con profundo dolor compartimos el fallecimiento de nuestra querida amiga y colega, la Licenciada Terapeuta Respiratoria SANDRA MARCELA SANCHEZ MARIN.
Ayer recibí la confirmación de una noticia que todavía me resulta difícil comprender y aceptar. Su partida deja una tristeza profunda y un vacío inmenso entre quienes tuvimos el privilegio de conocerla, trabajar a su lado y compartir con ella tantos proyectos, aprendizajes y momentos de amistad.
Desde su llegada de las tierras colombianas a México, demostró ser una persona excepcional: íntegra, generosa, emprendedora y profundamente comprometida con la terapia respiratoria. Poseía grandes conocimientos y una amplia experiencia, pero lo que verdaderamente la distinguía era su disposición para compartirlos sin reservas.
Era una mujer inteligente, sensible y de agradable conversación; una hermosa dama en toda la extensión de la palabra. Amaba su profesión y comprendía que el conocimiento adquiere su verdadero valor cuando se pone al servicio de los demás.
Siempre estaba dispuesta a enseñar, ayudar, organizar cursos y acompañar nuevos proyectos. Recorrió diferentes lugares de la República Mexicana impartiendo sus enseñanzas, acercando la terapia respiratoria a profesionales y estudiantes, y ofreciendo generosamente lo que sabía sin esperar nada a cambio.
Nunca le faltaban una idea, un proyecto o un nuevo propósito. Tenía muchos planes para el presente y para el futuro. En cada encuentro nos regalaba su sonrisa, su entusiasmo y esa manera tan suya de hacer agradable la compañía. Su presencia transmitía confianza; su palabra dejaba aprendizaje y su amistad dejaba afecto.
En lo personal, la admiré y la aprecié profundamente. Me sentí verdaderamente abatido cuando recibí la noticia. Mi pensamiento permanece unido a su imagen, a su sonrisa y a los momentos compartidos. Su ausencia representa una pérdida que todavía no termino de asimilar.
Nos duele pensar en todo lo que aún tenía para ofrecer. Sin embargo, su obra no termina con su partida. Permanecerá en cada persona a la que enseñó, en cada profesional al que ayudó a crecer y en cada proyecto que impulsó con generosidad y convicción.
La mejor manera de honrarla será seguir sus pasos: enseñar sin egoísmo, ayudar sin esperar recompensa, defender nuestra profesión y trabajar para que la medicina respiratoria latinoamericana continúe creciendo con conocimiento, humanidad y solidaridad.
A su familia, a sus seres queridos y a sus amigos de Colombia, México y toda Latinoamérica, les enviamos nuestro abrazo más cercano y nuestras condolencias más sinceras. Deseamos que encuentren fortaleza en el amor que ella sembró y en la certeza de que su vida tuvo un profundo significado para muchas personas.
Desde nuestra fe, queremos pensar que ahora se ha reencontrado con su pequeña hija y que ambas descansan juntas en la paz y el amor de Dios.
Hoy, la gran familia latinoamericana de Medicina Respiratoria está de luto. Hemos perdido a una extraordinaria terapeuta respiratoria, pero, sobre todo, a una gran mujer, una amiga entrañable y un ser humano difícil de olvidar.
Dios la reciba, la guarde siempre y conceda consuelo y fortaleza a su familia.
Descanse en paz, querida SANDRA.