

OxyMask utiliza una interfaz abierta y un difusor central que dirige el oxígeno hacia la nariz y la boca. Su diseño permite ajustar el flujo en una gama amplia. La FiO₂ que recibe cada paciente, sin embargo, varía con el flujo y el patrón respiratorio; por ello, requiere titulación y monitorización.
Los estudios iniciales ofrecen señales de utilidad, con límites claros. En un estudio piloto de pacientes con enfermedad respiratoria crónica estable, la versión modificada alcanzó mayor presión inspirada de oxígeno con menor flujo; la versión original había mostrado cambios en medidas de CO₂. En otro estudio, diez voluntarios sanos recibieron flujos escalonados durante exposiciones breves. Estos resultados describen desempeño experimental y no prueban beneficios en desenlaces clínicos.
Un estudio retrospectivo de 460 pacientes en recuperación postanestésica no encontró superioridad de OxyMask frente a la mascarilla con reservorio en la eficacia de oxigenación. La familia actual Oxy₂ incluye modelos con muestreo de EtCO₂, según la información del fabricante; sus especificaciones deben valorarse para cada modelo y contexto clínico.
OxyMask puede considerarse en pacientes seleccionados cuando la flexibilidad de titulación, la tolerancia o la reducción de cambios de interfaz sean relevantes. La selección debe ajustarse a las necesidades del paciente y a los objetivos terapéuticos, manteniendo disponibles las interfaces convencionales y otras modalidades de soporte cuando estén indicadas. Un pilotaje local permitiría medir seguridad, comodidad, requerimientos de oxígeno y efectos sobre el flujo de trabajo.
La tecnología aporta opciones; la evaluación clínica determina dónde y para quién resultan útiles.
Informes: https://www.ucinmedica.com/