En búsqueda de una explicación científica de Petrus, Elsa y José

En estos días de conflicto se ha mencionado mucho en los medios de tecnologías nuevas, “desconocidas”, que afectan el SNC de los humanos, el rumor en relación con su empleo se inició hace algún tiempo en algunas embajadas, después en Venezuela y ahora en Irán. Las personas de pronto pueden escuchar zumbidos, clics o silbidos, aunque no haya una fuente sonora externa y en casos extremos llegar hasta quedar temporalmente inutilizados. Se habla del efecto Frey, también conocido como el efecto auditivo de microondas, es un fenómeno en el que las ondas de radiofrecuencia (RF) o microondas (ondas electromagnéticas) pulsadas pueden inducir la percepción de sonidos en el oído humano, incluso sin la presencia de ondas sonoras reales. Fue descubierto por el neurocientífico estadounidense Allan H. Frey en la década de 1960. Las microondas pulsadas pueden interactuar con los tejidos biológicos, especialmente con el agua presente en el cuerpo humano. Estas ondas producen vibraciones rápidas en los tejidos, lo que genera ondas acústicas dentro de la cabeza. Las ondas acústicas generadas internamente son percibidas por el sistema auditivo, específicamente por la cóclea, que convierte las vibraciones en señales eléctricas para que el cerebro las interprete como sonido. Su empleo en conflictos no es de acceso abierto, pero existen posibilidades de su empleo en esas áreas:

• Se ha sugerido que el efecto Frey podría usarse para crear confusión, desorientación o incluso transmitir mensajes directamente al cerebro de los soldados enemigos.

• También se ha especulado sobre su uso para generar molestias físicas, como dolores de cabeza o ansiedad, en objetivos específicos.

• Sin embargo, algunos informes han sugerido el empleo de tecnologías en conflagraciones electrónicas, como armas de energía dirigida, en conflictos recientes, pero estos informes no han sido verificados de manera concluyente.