Lectura para fin de semana

Hay semanas en las que los temas no se buscan. Ellos te encuentran. Esta fue una de esas.

Primero, una comunicación inesperada: Una colega brillante, que fue residente de Anestesiología conmigo —de esas generaciones que uno recuerda con orgullo— me escribió para contarme que, después de formarse en Medicina del Dolor, ahora cursa una alta especialidad en Medicina Regenerativa.

La palabra quedó resonando: regeneración… Un campo que lleva décadas gestándose en silencio, pero que hoy vive un nuevo impulso gracias a descubrimientos que están cambiando la forma en que entendemos el cuerpo humano.

Después, en familia, elegimos ver una película: “Badlands”, de la saga Depredator. Ciencia ficción, planetas hostiles, criaturas capaces de reconstruirse tras la herida. Mientras veía al Kaiju (ser del planeta) regenerarse, pensé: la ficción siempre intuye antes de que la ciencia confirme.

Y entonces llegó la tercera señal. En enero, Nature publica un artículo sobre regeneración pulmonar. No una metáfora. No una hipótesis lejana. Regeneración real del tejido alveolar.

Y casi al mismo tiempo, Scientific American dedica en su número de esta semana un tema sobre el ajolote mexicano. Ese pequeño habitante de Xochimilco que desafía las leyes del deterioro biológico reconstruyendo órganos completos.

Cuatro eventos distintos. Un mismo hilo conductor: La Regeneración.

Por eso, como lectura de fin de semana, propongo un viaje.

Un viaje que comienza en un planeta lejano, allá la profundidad del espacio exterior, y de “tierras malas”, donde el Kaiju representa la biología que se rehace a sí misma. Y de ahí llegar hasta los humedales de Xochimilco, donde el ajolote guarda un secreto que la ciencia apenas empieza a descifrar. Y para finalmente descender —más allá de la ficción y del anfibio extraordinario— hacia las profundidades microscópicas de la Biología del pulmón Humano. Allí donde habita el verdadero protagonista:

el Neumocito tipo II.

En este recorrido, el Depredator y el ajolote no serán solo personajes. Serán metáforas.

Metáforas de algo que quizá siempre estuvo dentro de nosotros: una memoria biológica de reconstrucción. Porque tal vez la regeneración no es un superpoder extraterrestre. Ni un milagro exclusivo de un anfibio mexicano.

Tal vez es un programa latente. Silencioso. Esperando ser comprendido. Y en las profundidades pulmonares, el neumocito II guarda una parte de esa historia.

Vamos a desarrollarla….