
Un médico que entendió el valor de la Terapia Respiratoria
Hoy despedimos con profundo respeto y tristeza al Dr. José Javier Elizalde González, médico intensivista, académico y amigo de la Terapia Respiratoria.
Quienes tuvimos la oportunidad de escucharlo sabemos que no veía a los profesionales respiratorios como personal auxiliar ni como ejecutores invisibles de indicaciones. Los reconocía como parte esencial del equipo moderno de salud, especialmente allí donde la vida depende de la ventilación, del oxígeno, de la vía aérea, del monitoreo y de la capacidad de aliviar uno de los síntomas más angustiosos que puede experimentar un ser humano: la disnea.
En 2019 escribió un editorial titulado “La importancia de los profesionales de la terapia respiratoria”, donde dejó plasmada una reflexión que hoy adquiere un valor especial. Señaló con claridad que en México esta profesión había tenido un desarrollo anárquico, lo que había disminuido su verdadero valor y comprometido su futuro. No lo decía desde la crítica distante, sino desde la preocupación de quien entendía que el sistema de salud necesitaba formar, reconocer y aprovechar mejor a quienes cuidan la respiración de los pacientes.
El Dr. Elizalde miraba hacia otros países y observaba que los terapeutas respiratorios podían participar en tareas complejas, desde el retiro protocolizado de la ventilación mecánica hasta procedimientos de monitoreo avanzado, siempre integrados al equipo clínico y con bases fisiológicas sólidas. Subrayaba que esos profesionales podían interactuar cotidianamente con los médicos en un plano de respeto técnico, aportando un verdadero valor agregado al cuidado del paciente.
Su mirada era justa y adelantada. Comprendía que la Terapia Respiratoria no se limita al manejo de equipos. Es conocimiento fisiológico aplicado. Es vigilancia clínica. Es acompañamiento del paciente con dificultad respiratoria. Es cuidado dentro y fuera de la terapia intensiva, en el hospital, en el domicilio, en el traslado y en la vida cotidiana de quienes dependen de soporte respiratorio.
También tuvo la valentía de señalar una deuda pendiente. Escribió que las instituciones educativas en México no habían tenido la visión suficiente para formar a estos profesionales al alto nivel que exige una medicina moderna, compleja y basada en trabajo en equipo. Esa frase sigue doliendo porque sigue siendo cierta en muchos lugares. Pero también sigue orientando el camino.
Para él, el futuro de la Terapia Respiratoria mexicana requería cambios profundos: revisar y elevar la calidad de los programas técnicos, homogeneizar contenidos, crear mecanismos de acreditación institucional periódica y desarrollar certificación de competencias profesionales. Además, planteaba la necesidad de avanzar hacia licenciaturas oficialmente reconocidas, con formación universitaria sólida, campos clínicos adecuados, fisiología y fisiopatología cardiopulmonar fuertes, rotaciones hospitalarias y supervisión especializada.
Pero quizá lo más humano de su pensamiento fue entender que la competencia profesional no se limita a la técnica. Habló de desarrollar compasión, trabajo en equipo, comunicación, pensamiento crítico, organización y administración. Esa visión resume lo que muchos hemos defendido: el terapeuta respiratorio moderno debe saber hacer, saber pensar, saber comunicarse y saber cuidar.
Hoy, al recordarlo, sentimos que el mejor homenaje no es solamente lamentar su partida. El mejor homenaje es continuar defendiendo aquello que él comprendió con tanta claridad: que la Terapia Respiratoria merece reconocimiento, formación sólida, crecimiento profesional, mejores oportunidades laborales y un lugar digno dentro del equipo de salud.
El Dr. Elizalde escribió que todavía quedaba mucho trabajo responsable por concebir en México para optimizar la evaluación, el cuidado y el manejo de los enfermos agudos y crónicos del área cardiopulmonar, dentro y fuera de la terapia intensiva, mediante la profesionalización de uno de los elementos más importantes del equipo moderno de salud: el terapista respiratorio.
Esa frase queda ahora como legado.
A nombre de quienes trabajamos en Medicina Respiratoria, expresamos nuestro respeto, gratitud y tristeza por su partida. Gracias, Dr. José Javier Elizalde González, por haber visto a nuestra profesión con seriedad, con justicia y con futuro.
Su pensamiento seguirá acompañando a quienes creemos que cuidar la respiración es también cuidar la dignidad de la vida.
Descanse en paz.
Editorial Med Crit 2019;33(1):8-9 “La importancia de los profesionales de la terapia respiratoria” José Javier Elizalde González