¿Qué debe hacer el equipo de Medicina Respiratoria ante un terremoto?. Parte 2


Los terremotos recientes han confirmado que la supervivencia hospitalaria no depende solamente de que el edificio permanezca en pie. El terremoto de Türkiye y Siria de 2023 dañó o destruyó centenares de establecimientos sanitarios. En Myanmar, los terremotos del 28 de marzo de 2025 obligaron a la OMS a declarar una emergencia de grado 3 y a desplegar equipos médicos, tiendas hospitalarias y suministros para mantener la atención.

Dos fuertes terremotos consecutivos sacudieron Venezuela el miércoles 24 de junio del 2026, de 7.2 y 7.5. Los problemas se extendieron más allá del impacto inicial: interrupción de servicios, daños en la infraestructura, desplazamiento de personas y dificultad para sostener la atención de pacientes críticos y crónicos.

Por ello, el plan respiratorio debe integrarse al sistema hospitalario de comando de incidentes y contemplar tres momentos.

Antes del sismo: prepararse para perder simultáneamente varios sistemas

• Incorporar a Terapia Respiratoria al Comité Hospitalario de Emergencias y Protección Civil.

• Mantener un censo actualizado de pacientes dependientes de ventilación, oxígeno, alto flujo, ventilación no invasiva y dispositivos de vía aérea.

• Identificar tomas conectadas a energía de emergencia y verificar periódicamente baterías de ventiladores, monitores, aspiradores y equipos de transporte.

• Asegurar físicamente ventiladores, cilindros, carros, monitores y estanterías. Un equipo que funciona, pero cae o se desplaza, deja de ser un recurso y se convierte en un peligro.

• Disponer junto a cada paciente ventilado de un resucitador manual con reservorio, fuente alternativa de oxígeno, mascarilla apropiada, válvula de PEEP y filtro.

• Mantener ventiladores de transporte operativos y circuitos preparados para adultos, pacientes pediátricos y neonatos.

• Conocer la ubicación de válvulas, manifolds y reservas de gases medicinales. Las válvulas centrales o de zona no deben cerrarse por decisión individual, sino únicamente ante una fuga, incendio o indicación del mando autorizado.

• Calcular la autonomía real de oxígeno según el consumo de los pacientes. La OPS considera que los hospitales deben disponer de reservas de agua, combustible y gases medicinales capaces de sostener la operación durante un periodo adverso; su Índice de Seguridad Hospitalaria utiliza como referencia una disponibilidad garantizada de al menos 72 horas. OPS: Índice de Seguridad Hospitalaria.

• Realizar simulacros que incluyan pérdida simultánea de electricidad, oxígeno central, agua, comunicaciones y elevadores. Un simulacro que conserva todos los servicios esenciales no reproduce el escenario crítico.

Durante el movimiento: proteger al paciente sin crear una segunda emergencia

• Proteger primero la propia integridad y evitar desplazamientos mientras continúe el movimiento, salvo que exista fuego, fuga de gas o colapso inmediato.

• Sujetar el ventilador y controlar la vía aérea, el tubo endotraqueal y las conexiones para evitar extubaciones o desconexiones por tracción.

• Bloquear las ruedas de camas, incubadoras, ventiladores y carros cuando sea posible hacerlo sin exponerse.

• No desconectar automáticamente al paciente del ventilador. Si el equipo continúa funcionando y el circuito permanece íntegro, debe conservarse la ventilación.

• Tener preparado el resucitador manual, pero utilizarlo cuando el ventilador falle o el traslado lo requiera. La ventilación manual prolongada consume personal, produce fatiga y puede generar volúmenes y presiones inconsistentes.

• No iniciar evacuaciones individuales y desorganizadas. Los pacientes críticos deben movilizarse por rutas previamente evaluadas y bajo coordinación del comando hospitalario.

Después del movimiento: evaluación respiratoria inmediata

En los primeros minutos, el responsable de Medicina Respiratoria debe establecer comunicación con el comando de incidentes y organizar una revisión por zonas:

1. Confirmar la posición y permeabilidad de cada vía aérea artificial.

2. Verificar ventilación, oxigenación, integridad del circuito y funcionamiento de alarmas.

3. Comprobar disponibilidad de electricidad, presión de oxígeno y autonomía de batería.

4. Identificar fugas, olor a quemado, humo, caída de cilindros o daños en tuberías.

5. Priorizar a los pacientes con dependencia absoluta del soporte vital.

6. Preparar equipos de transporte y rutas alternativas ante una evacuación autorizada.

7. Registrar en papel las intervenciones cuando fallen los sistemas informáticos.

8. Revaluar periódicamente, porque las réplicas pueden provocar nuevos daños.

La OMS recomienda que los hospitales dispongan de respaldos específicos para sus servicios vitales, entre ellos agua, energía y oxígeno. El agua también es indispensable para higiene, control de infecciones, esterilización, alimentación y funcionamiento general del hospital; por ello necesita un plan propio de suministro de emergencia. OMS: lista de verificación para respuesta hospitalaria, CDC: planificación del suministro hospitalario de agua.

Atención respiratoria durante las siguientes 72 horas

El trabajo continúa después del rescate inicial. El equipo debe:

• Vigilar traumatismo torácico, aspiración de polvo, inhalación de humo, broncoespasmo, exacerbaciones de asma y EPOC, intoxicación por monóxido de carbono y deterioro respiratorio asociado al síndrome de aplastamiento.

• Utilizar protección respiratoria adecuada en ambientes con polvo o partículas. El terapeuta respiratorio no debe ingresar a estructuras colapsadas hasta que los equipos especializados declaren segura la zona.

• Racionalizar el oxígeno mediante objetivos individualizados, sin retirar un tratamiento necesario ni mantener flujos elevados sin reevaluación.

• Considerar inhaladores de dosis medida con espaciador cuando sean clínicamente apropiados y los recursos sean limitados. La nebulización debe reservarse para situaciones indicadas y con una fuente segura de energía o gas.

• Hay que recordar que los concentradores de oxígeno dependen de la electricidad; no constituyen por sí solos una reserva durante un apagón.

• Supervisar refugios y áreas temporales para detectar personas con enfermedades respiratorias crónicas, dependencia domiciliaria de oxígeno, apnea del sueño, traqueostomía o ventilación en el hogar.

• Planificar relevo del personal. La respuesta respiratoria no puede sostenerse durante horas si depende del agotamiento físico de unas cuantas personas.

La enseñanza

La experiencia del Dr. Lema demuestra que la competencia clínica no desaparece durante un desastre, pero puede quedar limitada por la pérdida de infraestructura. En aquel quirófano existían especialistas, conocimiento y voluntad; lo que desapareció fue el sistema que permitía convertirlos en una posibilidad de supervivencia.

Prepararse no significa intentar prever cada terremoto. Significa reconocer de qué depende la vida de nuestros pacientes y construir alternativas antes de que la electricidad se apague, el oxígeno disminuya y los equipos comiencen a desplazarse por la sala.

En Medicina Respiratoria, cada ventilador debe tener un respaldo, cada paciente dependiente debe tener un plan y cada integrante del equipo debe saber qué hacer.

Nota: Este esquema debe adaptarse a la infraestructura, el análisis de riesgos, el Programa Interno de Protección Civil y el sistema de comando de incidentes de cada hospital. No sustituye los protocolos institucionales.

Dr Alberto López Bascope

Fundamental Critical Care Support – SCCM, Fundamental Critical Care Support: Crisis Management – SCCM, Fundamental Critical Care Support -Respiratory Care