En un momento en que la Medicina Respiratoria enfrenta pacientes más complejos, sistemas de salud presionados y una aceleración tecnológica sin precedentes, existe un documento que se ha convertido en una referencia global para entender dónde estamos y hacia dónde vamos como sistemas de salud: Health at a Glance 2025, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Este libro no es un texto clínico ni un manual terapéutico. Es algo más profundo: una radiografía comparativa del estado de la salud y del desempeño de los sistemas sanitarios en el mundo, basada en indicadores duros, comparables y oficiales. Para quienes trabajamos en el área respiratoria, su lectura es clave porque conecta la práctica clínica diaria con la realidad epidemiológica, estructural y política que condiciona nuestros resultados.
Uno de los primeros mensajes del libro es contundente: aunque la esperanza de vida global se ha recuperado tras la pandemia, millones de muertes siguen siendo evitables. La OCDE demuestra que una gran proporción de fallecimientos antes de los 75 años podrían prevenirse con mejor prevención, diagnóstico oportuno y atención de calidad. Para la Medicina Respiratoria, esto no es una estadística abstracta: muchas de esas muertes están ligadas a enfermedades crónicas respiratorias, eventos cardiovasculares asociados a hipoxia, infecciones pulmonares y fallas en la atención crítica.
El texto profundiza en los factores de riesgo que hoy definen la carga respiratoria mundial. La contaminación del aire, el tabaquismo tradicional, el vapeo —especialmente en jóvenes—, la obesidad y la diabetes aparecen como determinantes centrales de la salud pulmonar. México, en particular, se muestra con niveles preocupantes de obesidad y exposición a partículas contaminantes, lo que explica en parte la complejidad ventilatoria que vemos cada vez con mayor frecuencia en hospitales y unidades críticas.
Otro eje fundamental del libro es el desempeño de los sistemas de salud. Aquí la OCDE expone una realidad incómoda: México se encuentra por debajo del promedio de los países desarrollados en gasto en salud, número de camas hospitalarias y disponibilidad de personal sanitario. Esto no se presenta como una crítica, sino como un llamado a optimizar recursos y fortalecer competencias. Para la Medicina Respiratoria, este punto es crucial, porque confirma que no podemos depender solo de más tecnología o más infraestructura, sino de personal altamente capacitado, con roles bien definidos y competencias estandarizadas.
El capítulo dedicado a recursos humanos en salud es especialmente relevante. La OCDE señala una escasez global de personal sanitario y subraya la necesidad de nuevos modelos de atención, donde los profesionales asuman funciones más especializadas y resolutivas. Este mensaje conecta directamente con la evolución del Terapeuta Respiratorio, del Fisioterapeuta respiratorio y del Neumólogo hacia roles avanzados, integrados y con mayor responsabilidad clínica. El libro respalda, con datos internacionales, la importancia de la Certificación por Competencias y la profesionalización formal.
En términos de calidad y seguridad del paciente, el informe deja claro que medir procesos ya no es suficiente. Los sistemas de salud deben evaluarse por resultados: mortalidad evitable, supervivencia a eventos críticos, reingresos y calidad de vida posterior. Para quienes trabajamos en ventilación mecánica, oxigenoterapia y cuidado respiratorio avanzado, este enfoque refuerza la necesidad de decisiones clínicas basadas en evidencia, trabajo en equipo y uso responsable de la tecnología.
Un aspecto particularmente actual del libro es su análisis sobre tecnología, digitalización e inteligencia artificial. La OCDE reconoce el enorme potencial de los datos, la IA y la salud digital, pero también advierte sobre los riesgos de una adopción acelerada sin alfabetización digital, gobernanza ni criterio clínico. Este punto es especialmente sensible para la Medicina Respiratoria, donde algoritmos, monitores y sistemas inteligentes pueden apoyar, pero nunca sustituir, el juicio humano. El mensaje es claro: la tecnología debe mejorar la atención, no crear nuevos riesgos.
El libro también aborda la importancia del primer nivel de atención y la prevención, señalando que muchas hospitalizaciones por asma, EPOC y otras enfermedades respiratorias son evitables con estrategias comunitarias sólidas. Esto amplía la visión tradicional hospitalaria y plantea que el profesional respiratorio del futuro debe comprender no solo el entorno crítico, sino también la salud pública y la continuidad del cuidado.
En conjunto, Health at a Glance 2025 es más que un compendio de cifras. Es una herramienta de liderazgo. Permite entender por qué los sistemas de salud fallan, dónde se concentran los riesgos y cómo la Medicina Respiratoria puede y debe ser parte de la solución. Para México, ofrece un espejo honesto frente a los estándares internacionales y una base sólida para justificar cambios académicos, normativos y profesionales.
Todo profesional que ejerce Medicina Respiratoria —médico, terapeuta respiratorio, fisioterapeuta, académico o directivo— debería conocer este libro. No para memorizar números, sino para comprender el contexto en el que toma decisiones todos los días. Porque el futuro de nuestra disciplina no se define solo en el quirófano o la UCI, sino en cómo respondemos, como sistema, a los desafíos reales de la salud global.
LEERLO ES ENTENDER EL PRESENTE… CONOCERLO ES PREPARARSE PARA EL FUTURO.
