Artículo realizado por: Lic. Sandra Y. Carmona
Coordinadora de Terapia Física/ Rehabilitación Respiratoria Hospital Ángeles Mocel

En el paciente hospitalizado, la recuperación no depende únicamente del tratamiento farmacológico, de los estudios de laboratorio o de la vigilancia médica. También depende de preservar la función respiratoria, mantener la movilidad, evitar la pérdida acelerada de masa muscular, facilitar la ventilación pulmonar y preparar al paciente para regresar a su vida cotidiana con el menor grado posible de dependencia.
En este contexto, la fisioterapia y la rehabilitación pulmonar intrahospitalaria deben entenderse como una intervención clínica estructurada, basada en evaluación, objetivos terapéuticos, seguridad del paciente y trabajo interdisciplinario. No se trata solo de “hacer ejercicios respiratorios” ni de movilizar al paciente de manera aislada. Es un proceso integral que combina movilización temprana, ejercicio terapéutico, reeducación ventilatoria, manejo de secreciones, fortalecimiento muscular, terapia instrumentada cuando está indicada, educación del paciente y preparación funcional para el egreso.
Durante la hospitalización, especialmente en pacientes adultos mayores, posquirúrgicos, críticos, respiratorios, neuromusculares o con enfermedades crónicas, el reposo prolongado produce consecuencias importantes. La inmovilidad favorece atelectasias, retención de secreciones, disminución de la capacidad ventilatoria, des-acondicionamiento físico, debilidad muscular adquirida, intolerancia al esfuerzo, mayor riesgo de trombosis, dependencia funcional y estancia hospitalaria prolongada. En pacientes vulnerables, pocos días de cama pueden traducirse en semanas o meses de recuperación incompleta.
Por ello, uno de los pilares fundamentales es la movilización temprana. Sentar al paciente, pasarlo al borde de la cama, lograr la bipedestación, iniciar marcha asistida y progresar el ejercicio según tolerancia no son acciones menores. Son intervenciones clínicas que ayudan a preservar la fuerza muscular, mejorar la ventilación regional, favorecer el aclaramiento de secreciones, disminuir el riesgo de complicaciones asociadas al reposo y recuperar la confianza del paciente en su propio cuerpo. La movilización temprana debe realizarse con criterios de seguridad: estabilidad hemodinámica, oxigenación adecuada, control del dolor, evaluación neurológica, vigilancia de dispositivos invasivos y coordinación con enfermería, medicina, terapia respiratoria y fisioterapia.
Otro componente esencial es la corrección del patrón respiratorio. Muchos pacientes hospitalizados respiran de manera superficial, rápida o ineficiente por dolor, ansiedad, debilidad, cirugía abdominal o torácica, enfermedad pulmonar, obesidad, des-acondicionamiento o fatiga. La reeducación diafragmática, el control de la frecuencia respiratoria, la coordinación entre respiración y movimiento, la expansión torácica dirigida y las técnicas de ventilación controlada pueden mejorar la eficiencia respiratoria y reducir el trabajo ventilatorio. Esta intervención adquiere especial valor en el paciente posquirúrgico, en el enfermo pulmonar crónico, en quienes presentan disnea y en aquellos con riesgo de atelectasia.
El manejo de secreciones representa otro eje clínico. La tos efectiva, la higiene bronquial dirigida, las técnicas manuales e instrumentadas y la tos asistida permiten disminuir la retención de secreciones en pacientes seleccionados. Sin embargo, estas técnicas deben indicarse con criterio. No todo paciente hospitalizado requiere percusión, dispositivos de presión positiva o asistencia mecánica de la tos. Su utilidad depende de la presencia de secreciones, debilidad de músculos respiratorios, tos inefectiva, enfermedad neuromuscular, alteración del estado de conciencia, dolor, fatiga o compromiso ventilatorio. La buena fisioterapia pulmonar no es la aplicación rutinaria de técnicas, sino la selección correcta de la intervención para el paciente correcto y en el momento correcto.
La terapia instrumentada ha ampliado las posibilidades de intervención intrahospitalaria. Dispositivos PEP y OPEP, entrenamiento de músculos inspiratorios, percusión intrapulmonar, chalecos de oscilación de alta frecuencia, soporte con cánulas de alto flujo en pacientes seleccionados y asistencia mecánica de la tos pueden ser herramientas útiles cuando forman parte de un plan individualizado. Su valor no está en el dispositivo por sí mismo, sino en la indicación, el monitoreo, la capacitación del personal, la respuesta clínica y la integración con los objetivos de recuperación funcional.
La educación del paciente y de la familia es igualmente importante. Enseñar el uso correcto de dispositivos, explicar técnicas respiratorias, promover ahorro de energía, orientar sobre signos de alarma, reforzar la adherencia al tratamiento y preparar el egreso son acciones que reducen incertidumbre y favorecen continuidad en casa. La rehabilitación intrahospitalaria no debe terminar en la puerta del hospital; debe conectarse con el seguimiento ambulatorio, la rehabilitación domiciliaria o los programas especializados cuando el paciente lo requiera.
El impacto esperado de un programa bien estructurado incluye reducción de complicaciones respiratorias, menor retención de secreciones, menor des-acondicionamiento, mejor tolerancia al esfuerzo, recuperación funcional más temprana, menor probabilidad de reingreso y mejor preparación para el alta. En los servicios de hospitalización, terapia intensiva, cirugía, medicina interna, neumología, geriatría y rehabilitación, estos beneficios tienen valor clínico y también institucional: menos complicaciones significa mejor seguridad del paciente, mejor utilización de recursos y una recuperación más humana.
La fisioterapia pulmonar intrahospitalaria no debe considerarse un servicio accesorio. Es parte de la atención moderna del paciente hospitalizado. Su desarrollo exige profesionales capacitados, protocolos claros, evaluación funcional sistemática, indicadores de resultado, comunicación interdisciplinaria y reconocimiento institucional.
En tiempos en que los hospitales buscan calidad, seguridad, eficiencia y mejores desenlaces, la rehabilitación pulmonar intrahospitalaria debe ocupar un lugar estratégico. No basta con que el paciente sobreviva a la enfermedad aguda; debemos ayudarlo a respirar mejor, moverse antes, recuperar fuerza, comprender su tratamiento y regresar a su vida con mayor independencia.
La fisioterapia y la rehabilitación pulmonar no son complementarias cuando están bien indicadas: son esenciales para una recuperación integral, segura y funcional.
Referencias sugeridas
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2. Strickland SL, Rubin BK, Drescher GS, et al. AARC Clinical Practice Guideline: Effectiveness of Nonpharmacologic Airway Clearance Therapies in Hospitalized Patients. Respiratory Care. 2013.
3. Anekwe DE, Biswas S, Bussières A, Spahija J. Early rehabilitation reduces the likelihood of developing intensive care unit-acquired weakness: a systematic review and meta-analysis. Physiotherapy. 2020.
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