
La Terapia Respiratoria moderna se encuentra cada vez más vinculada a un principio fundamental: la respuesta de cada paciente puede ser tan importante como sus características iniciales.
Durante años, muchas intervenciones respiratorias se han basado en parámetros estandarizados y protocolos. Estos continúan siendo importantes para proporcionar una atención segura y estructurada, pero la fisiología del paciente puede cambiar rápidamente. Por ello, una estrategia inicialmente adecuada puede necesitar modificaciones conforme evoluciona la enfermedad.
Del protocolo a la individualización
Individualizar el soporte respiratorio significa integrar diferentes fuentes de información antes de decidir si una intervención debe mantenerse, modificarse o intensificarse.
Entre los datos que pueden ser relevantes se encuentran:
- Saturación de oxígeno y tendencia de la oxigenación.
- Frecuencia y patrón respiratorio.
- Signos de aumento del trabajo respiratorio.
- Mecánica pulmonar.
- Volumen corriente y presión de conducción (driving pressure).
- Respuesta a diferentes niveles de PEEP.
- Tolerancia y respuesta a HFNC, CPAP o ventilación no invasiva.
- Evolución de los parámetros después de modificar una intervención.
La información adquiere mayor valor cuando se interpreta de manera longitudinal, observando cómo cambia el paciente después de una intervención.
¿Qué significa fenotipificar al paciente?
El fenotipo respiratorio puede entenderse como el conjunto de características fisiológicas y clínicas que ayudan a describir cómo se comporta el sistema respiratorio de un paciente determinado.
Dos pacientes con un diagnóstico similar pueden presentar respuestas completamente diferentes ante una misma estrategia.
Por ejemplo, una modificación del soporte respiratorio puede producir una mejoría evidente en un paciente, mientras que en otro puede generar poca respuesta o incluso aumentar determinadas cargas fisiológicas.
Por ello, la pregunta clínica no debería limitarse a:
¿Qué intervención corresponde a este diagnóstico?
También debe considerar:
¿Qué respuesta produjo esta intervención en este paciente?
Un proceso dinámico
Desde la perspectiva de Terapia Respiratoria, este concepto puede resumirse en cinco pasos:
1. Evaluar → 2. Intervenir → 3. Medir → 4. Interpretar → 5. Ajustar
Este proceso permite que la intervención respiratoria evolucione junto con el paciente.
La evaluación puede comenzar con variables relativamente sencillas, como frecuencia respiratoria, SpO₂, patrón ventilatorio y signos de trabajo respiratorio, y complementarse cuando sea necesario con información más avanzada sobre mecánica pulmonar, intercambio gaseoso o esfuerzo respiratorio.
El papel del terapeuta respiratorio
Este enfoque refuerza la importancia del terapeuta respiratorio como profesional que no solamente ejecuta una intervención, sino que observa la respuesta fisiológica y participa en su optimización.
La individualización puede aplicarse a diferentes modalidades de soporte, incluyendo oxigenoterapia, cánula nasal de alto flujo, CPAP, ventilación no invasiva y ventilación mecánica invasiva.
La clave está en evitar interpretar los parámetros de manera aislada. Un número por sí solo describe una situación; la tendencia y la respuesta posterior a una intervención proporcionan información adicional para la toma de decisiones clínicas.
En resumen
La Terapia Respiratoria de precisión propone una lógica sencilla pero poderosa:
No solamente tratar al paciente según su diagnóstico, sino adaptar el soporte a su fisiología y a la respuesta que presenta.
El objetivo no es abandonar los protocolos, sino complementarlos con una evaluación individualizada y una reevaluación continua.
Fenotipo + fisiología + respuesta individual = intervención respiratoria más personalizada.
Referencia
https://www.chestcc.org/article/S2949-7884(25)00088-7/fulltext