Terapia Respiratoria en México: Análisis de su situación actual pt2

El reconocimiento que todavía debemos construir


Una lectora nos escribió que llevaba catorce años con asma y tres con EPOC, pero no conocía a ningún Terapeuta Respiratorio. Su comentario incomoda porque confronta nuestras declaraciones profesionales con la experiencia del paciente. Un testimonio no describe a todo México, pero señala una distancia que debemos escuchar: podemos considerarnos indispensables y seguir siendo desconocidos para quienes necesitan nuestro cuidado.

La Terapia Respiratoria mexicana tiene profesionales capaces, experiencia acumulada y aportaciones hospitalarias que merecen reconocimiento. Muchos técnicos han sostenido servicios complejos con compromiso y preparación continua. Sin embargo, esos logros individuales no garantizan una formación homogénea, responsabilidades claramente delimitadas ni acceso suficiente a nuestros servicios.

El problema normativo requiere precisión. La Ley General de Salud no menciona expresamente a la Terapia Respiratoria en el artículo 79; sí establece requisitos generales para actividades profesionales, técnicas y auxiliares. Por tanto, existe una insuficiencia de reconocimiento específico, no una ausencia absoluta de obligaciones legales. Esa omisión tampoco concede autonomía clínica. Necesitamos avanzar hacia una definición explícita de COMPETENCIAS, RESPONSABILIDADES Y CONDICIONES DE EJERCICIO. Ley General de Salud, artículos 78–83.

La formación tiene una trayectoria predominantemente técnica, aunque ya se abren caminos universitarios: el INER anunció la creación de su licenciatura en 2024, en Guadalajara se inició el 2025. Es un avance que debe consolidarse con docentes, campos clínicos, evaluación rigurosa y oportunidades de profesionalización para quienes ya trabajan. Dos Instituciones prestigiadas en México, una el INER y otra en el noroeste de la república ya han iniciado Diplomados de Terapia Respiratoria para Enfermería, además de varias organizaciones nacionales e internacionales ya ofrecen diplomados de Terapia Respiratoria para Fisioterapeutas. Ni el título técnico descalifica a una persona ni una licenciatura garantiza, por sí sola, competencia avanzada. Pero el Conocimiento y la Experiencia la inician sobre licenciaturas reconocidas en la Ley General de Salud. Anuncio oficial del INER.

También debemos distinguir certificación académica y habilitación legal. La certificación CLACPTER (Consejo Latinoamericano para la Certificación Profesional en Terapia Respiratoria) puede aportar reconocimiento profesional, pero no debe presentarse como equivalente a una cédula mexicana ni como autorización para prescribir o ejercer atribuciones autónomas. Una credencial complementaria no sustituye ni avala los requisitos educativos, sanitarios e institucionales correspondientes para la legislación Mexicana.

Las organizaciones profesionales debemos responder con resultados. Los cursos y congresos tienen mucho valor; pero su realización no basta para acreditar avances regulatorios, mejorar condiciones laborales o garantizar que el paciente reciba educación y seguimiento. A su representación se debe de exigir una agenda pública, interlocución con autoridades, compromisos verificables y rendición de cuentas. Proclamar que estamos preparados para asumir mayor autonomía exige demostrar quiénes, para qué actividades y bajo qué garantías legales y profesionales podemos exigir esos derechos.

El trabajo pendiente es concreto: fortalecer y articular programas educativos; establecer Estándares nacionales evaluables con rigurosidad internacional; impulsar el reconocimiento de Normas y Competencias Nacionales en materia de Salud Respiratoria; diferenciar niveles de responsabilidad; abrir rutas de actualización para los técnicos; y documentar resultados, bajo Indicadores en Seguridad, Educación y Continuidad del cuidado. Hospitales, escuelas, asociaciones y autoridades deben compartir esa tarea.

Hay, además, un cambio que puede comenzar hoy: presentarnos, explicar nuestra función, escuchar y comprobar lo que el paciente comprendió. El reconocimiento social también se construye en una consulta, una espirometría o una enseñanza inhalatoria bien realizada.

El reconocimiento que buscamos debe hacerse visible en derechos, formación, condiciones de trabajo y pacientes que sepan quién los acompañó y cómo les ayudó a vivir mejor.

Y la base del crecimiento es primero comprender la realidad de nuestra profesión en el 2026, y a partir de ahí trabajar juntos para en el 2030 tener certezas, y no solo palabras.

Reconocer lo que falta no disminuye el valor de quienes han sostenido esta profesión; da dirección al esfuerzo que sigue. Necesitamos partir de nuestra realidad, acordar prioridades y trabajar juntos: Terapeutas Respiratorios, docentes, médicos, escuelas, asociaciones, instituciones y autoridades. Cada compromiso debe tener responsables, plazos y resultados que podamos mostrar. El reconocimiento será más sólido cuando lo respalden nuestra preparación, las condiciones de nuestro ejercicio y la experiencia de los pacientes. Ese trabajo nos corresponde construirlo juntos.

133.000.000 de Mexicanos esperan el crecimiento de nuestra Medicina Respiratoria, tenemos un extenso campo para trabajar juntos para que ya nunca nos vuelvan a decir: “Ora, son de un mundo paralelo o que, porque hasta ahorita no conozco a ninguno, y tengo 14 años de asmática y tres con EPOC”.