17 de septiembre de 2026 · Día Mundial de la Seguridad del Paciente

La Seguridad del paciente se construye en cada decisión y en cada transición del cuidado. En Medicina Respiratoria, una alteración reconocida oportunamente, un equipo verificado o una preocupación escuchada pueden evitar un daño. Esta responsabilidad une a médicos, Terapeutas Respiratorios, enfermería, fisioterapia, ingeniería, directivos, pacientes y familias.
El 17 de septiembre, Día Mundial de la Seguridad del Paciente, recuerda ese compromiso. En 2026, la OMS dedica su campaña a la atención segura de las enfermedades no transmisibles, bajo el lema «Safe care for life!». Para nuestra especialidad, el mensaje tiene una aplicación directa: quienes viven con asma, EPOC y otras enfermedades respiratorias crónicas necesitan atención segura durante años, dentro y fuera del hospital. [1]
El riesgo también aparece cuando se retrasa un diagnóstico, se prescribe un dispositivo que el paciente no puede utilizar, no se comprueba la técnica inhalatoria o se interrumpe el seguimiento. La Seguridad incluye comprender el tratamiento, acceder a él y reconocer cuándo solicitar ayuda. Pacientes y cuidadores deben participar activamente en estas decisiones.
En el ámbito perioperatorio, el seminario de la WFSA «La cirugía segura comienza antes del quirófano» (Sept. 17, 2016), recuerda la importancia de preparar y coordinar la atención. Este principio también acompaña a la Medicina Respiratoria en urgencias, hospitalización, rehabilitación y domicilio.
Durante décadas, Seguridad I ha orientado la prevención del daño mediante el análisis de incidentes, las verificaciones y las barreras de protección. Seguridad II amplía esa mirada: estudia cómo los equipos logran que la atención funcione en condiciones variables. Ambas perspectivas se complementan. Aprender del trabajo cotidiano fortalece los protocolos y permite comprender las adaptaciones necesarias para aplicarlos. [2]
Un traslado de un paciente ventilado permite comprenderlo. Investigar una interrupción del oxígeno identifica fallas que deben corregirse. Observar los traslados seguros revela cómo se calcula la autonomía, se anticipan demoras, se comprueban baterías y se coordina la recepción. Ese conocimiento debe convertirse en una práctica compartida, accesible a todos los turnos.
Un desenlace favorable no demuestra que todas las decisiones hayan sido seguras. También es necesario examinar los riesgos asumidos y las barreras disponibles. La evidencia sobre herramientas de Seguridad II sigue siendo limitada para resultados clínicos: una revisión sistemática de 2025 encontró pocos estudios centrados en desenlaces de pacientes. Su desarrollo debe acompañarse de evaluación, sin atribuirle beneficios todavía no demostrados. [3]
En Medicina Respiratoria, cinco compromisos concretos fortalecen esta cultura.
VERIFICAR Y ANTICIPAR EN EQUIPO. Antes de una intervención de riesgo, confirmar identidad, objetivo, funcionamiento del equipo, suministro de gases, monitorización y responsabilidades. Preparar alternativas ante el deterioro. Las pausas de seguridad deben adaptarse al procedimiento y nunca retrasar una maniobra urgente.
APRENDER DE LA ATENCIÓN COTIDIANA. Revisar también un traslado bien coordinado, una alarma interpretada oportunamente o un alta segura. Identificar las condiciones que lo hicieron posible y compartirlas permite que el buen desempeño no dependa exclusivamente de la experiencia de una persona.
ESCUCHAR Y RESPONDER A LAS ADVERTENCIAS. Cualquier integrante debe poder expresar una duda, reconocer un límite o pedir ayuda sin humillación. La seguridad psicológica favorece la comunicación y el aprendizaje, junto con la responsabilidad profesional. Una observación de un Terapeuta Respiratorio joven o de un familiar merece atención, independientemente de la jerarquía. [4]
ENTRENAR COMPETENCIAS Y COMPROBAR SU APLICACIÓN. La simulación interprofesional permite practicar procedimientos, comunicación y respuesta al deterioro; también descubre insumos ausentes, equipos incompatibles o funciones confusas. Evaluar el aprendizaje debe acompañarse de observación en la práctica y seguimiento de resultados. Aprobar un escenario no garantiza, por sí solo, una atención clínica más segura. [5]
UTILIZAR LA TECNOLOGÍA CON CRITERIO. Los monitores necesitan mediciones confiables, alarmas pertinentes y capacidad de respuesta. La inteligencia artificial exige verificación de sus resultados. ECRI situó el uso inadecuado de “Chatbots” como el primer peligro de su lista tecnológica de 2026. Referencias, recomendaciones e imágenes clínicas deben revisarse antes de emplearlas o difundirlas. [6]
En México, la diversidad institucional, los recursos disponibles y las diferencias de formación obligan a adaptar los procesos. Las responsabilidades deben corresponder a competencias demostradas, atribuciones y supervisión. Al egreso, paciente y cuidador necesitan demostrar el manejo del equipo, reconocer señales de alarma y saber a quién recurrir. Distancia, costos, suministro eléctrico y disponibilidad de oxígeno forman parte de esa evaluación.
La dirección debe asegurar personal, mantenimiento, capacitación y respuesta a los riesgos reportados. La capacidad de adaptación de los profesionales no justifica normalizar fatiga ni carencias. Cada mejora necesita responsable, plazo e indicadores. Más reportes pueden reflejar mayor confianza; el silencio no demuestra ausencia de daño.
Cuidar la respiración exige sostener una atención segura a lo largo de la vida. La preparación técnica, la comunicación y la participación del paciente adquieren su verdadero valor cuando la institución crea las condiciones para que puedan ejercerse todos los días.
Referencias
1. OMS. Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026.
2. Scanlon M, Jacobson N. Safety I, Safety II, and the New Views of Safety. AHRQ PSNet, 2025.
3. Strategies and tools to learn from work that goes well within healthcare patient safety practices. BMC Health Services Research, 2025.
4. Edmondson AC, Bransby DP. Psychological Safety Comes of Age. 2023.
5. Burnett GW, Goldhaber-Fiebert SN. The role of simulation training in patients’ safety in anaesthesia and perioperative medicine. BJA Education, 2024.
6. ECRI. Misuse of AI chatbots tops annual list of health technology hazards. 2026.