
La idea central de la infografía es sencilla, pero supone un cambio importante frente a prácticas históricas: el circuito de ventilación mecánica asignado a un mismo paciente no debe cambiarse de forma rutinaria únicamente porque hayan transcurrido tres, cinco o siete días. La recomendación actual es conservarlo mientras permanezca limpio, íntegro y funcional, y sustituirlo sólo cuando exista una indicación clínica, técnica o regulatoria concreta.
1. No cambiar el circuito por calendario
Durante décadas se creyó que cambiar frecuentemente los circuitos disminuía la neumonía asociada a la ventilación mecánica —NAV—. Por ello, en algunos hospitales se realizaban recambios cada 24 o 48 horas y, posteriormente, cada tres, cinco o siete días.
La investigación mostró progresivamente que ampliar esos intervalos no aumentaba la incidencia de NAV. Incluso algunos estudios observaron que la manipulación frecuente podía incrementar las desconexiones, la contaminación accidental y el riesgo de que el condensado alcanzara la vía aérea. Esta evolución llevó a abandonar la búsqueda de un “intervalo ideal” y adoptar una política de cambio exclusivamente cuando sea necesario.
En adultos, la actualización SHEA/IDSA/APIC de 2022 considera una práctica esencial cambiar el circuito únicamente cuando esté visiblemente sucio, funcione incorrectamente o lo indique el fabricante. Esta conducta no incrementa la NAV ni empeora los resultados clínicos y reduce costos y manipulaciones innecesarias. En pediatría, la recomendación práctica es similar, aunque la calidad global de la evidencia es moderada.
2. ¿Cuándo debe sustituirse?
El circuito completo debe cambiarse cuando exista contaminación visible, como sangre, secreciones, vómito, material aspirado o residuos densos que no puedan retirarse de forma segura.
También debe sustituirse cuando presente alguna alteración funcional: fuga no corregible, fisura, obstrucción, acoplamiento defectuoso, deformación, aumento inexplicable de la resistencia, falla del sistema calefaccionado o problemas con sensores y conexiones integradas.
Otra indicación es la contaminación accidental, por ejemplo, si el circuito cae al suelo, se conecta a un equipo no limpio o recibe material no estéril. Finalmente, siempre deben respetarse las instrucciones de uso —IFU— del fabricante, particularmente cuando establecen un límite máximo validado de utilización.
Por tanto, una desconexión accidental aislada no obliga necesariamente a sustituir todo el circuito. El cambio se justifica cuando la desconexión produce contaminación, daño o pérdida de integridad.
3. La enfermedad no determina por sí sola el recambio
El diagnóstico de neumonía, SDRA, sepsis, COVID-19, inmunosupresión, infección por microorganismos multirresistentes o una estancia prolongada no constituye, por sí mismo, una indicación para cambiar periódicamente el circuito.
Estas enfermedades pueden favorecer secreciones abundantes, hemoptisis, depósitos de medicamentos, material aspirado, condensación excesiva, obstrucción o aumento de resistencia. En esas circunstancias, el circuito se cambia por la alteración observada, no por el nombre de la enfermedad ni por los días de uso. Tampoco es necesario sustituirlo automáticamente cuando se diagnostica NAV, porque cambiar la tubuladura no constituye tratamiento de la infección.
4. Manejo seguro del condensado
La presencia de agua dentro del circuito no significa que deba desecharse todo el sistema. El condensado debe drenarse cuando sea necesario, utilizando guantes y evitando que el líquido fluya hacia el paciente o ingrese al ventilador. Posteriormente debe realizarse higiene de manos y mantenerse el circuito cerrado el mayor tiempo posible.
Las trampas de agua deben permanecer correctamente colocadas, y deben evitarse desconexiones innecesarias. Cuando la condensación se repite, hay que revisar la temperatura del humidificador, los sensores, la temperatura ambiental, el nivel de agua, los cables calefactores y la posición de las tubuladuras. Cambiar el circuito sin corregir la causa sólo hará que el problema reaparezca.
5. No confundir el circuito con sus componentes
Un circuito respiratorio incluye tubuladuras, humidificador, HME, filtros, sistemas cerrados de aspiración, trampas de agua, nebulizadores, sensores y conectores. Estos componentes no necesariamente tienen la misma duración ni los mismos criterios de sustitución.
Por ejemplo, un HME puede necesitar cambio cuando está contaminado, saturado de humedad, lleno de secreciones, aumenta la resistencia, altera la ventilación o la oxigenación, o alcanza el límite indicado por el fabricante. Un filtro espiratorio o un sistema cerrado de aspiración debe manejarse conforme a sus propias especificaciones.
La infografía también recuerda que el HME y el humidificador activo son estrategias alternativas. No deben utilizarse simultáneamente, porque el exceso de humedad puede saturar el HME y aumentar la resistencia al flujo.
6. Entre pacientes
Los circuitos y componentes de un solo uso no deben reutilizarse en otro paciente. Los dispositivos reutilizables deben reprocesarse de acuerdo con las instrucciones validadas del fabricante y con el programa institucional de prevención de infecciones.
Conclusión práctica
La conducta actual puede resumirse así: no cambiar el circuito por calendario; inspeccionarlo y cambiarlo por contaminación, daño, obstrucción, aumento de resistencia, mal funcionamiento o indicación específica del fabricante.
Cuando el fabricante establece un máximo de siete días, ese límite debe respetarse. Pero si no existe tal restricción, el cambio semanal universal debería revisarse, porque no ha demostrado reducir la NAV y aumenta costos, consumo de materiales, manipulación y desconexiones.
Algunos circuitos calefaccionados incorporan ramas espiratorias permeables al vapor de agua, como Evaqua 2, diseñadas para reducir la formación de condensado y la necesidad de manipular el sistema. Esta tecnología no modifica el principio de recambio según condición clínica, funcionamiento e instrucciones de uso del fabricante. (La FDA establece una utilización máxima de 14 días, para RT380 Evaqua 2).
Bibliografía
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