Manifiesto–Guía de Autocuidado para Terapeutas Respiratorios

Esta es una llamada de atención, humana, sin moralizar, con ejemplos claros de la vida hospitalaria y con un tono que invite a detenerse y mirarse, no a culparse, para Terapeutas respiratorios ligado a SCOPE y Seguridad II.

Inspirada en una Terapeuta joven, que aun enferma del corazón nos dio la dicha de trabajar unos meses con nosotros, pero tuvo que ser operada del corazón y ahora sana y guapa desplego sus alas para volar hacia los mas desafiantes territorios de la Terapia Respiratoria mexicana, va mi admiración por ella, se llama Y….

________________________________________

El terapeuta respiratorio sabe cómo cuidarse… y aun así se lastima solito

También nosotros sabemos. Sabemos de fisiología, de carga mecánica, de fatiga, de estrés oxidativo, de hipoxia y de hiperoxia. Sabemos lo que el cuerpo necesita para mantenerse sano.

Y, aun así, muchas veces no somos ejemplo de autocuidado.

No es raro ver terapeutas con dolor lumbar crónico que nunca rehabilitan su espalda. Turnos nocturnos encadenados que normalizan dormir mal. Alimentación rápida, irregular, ultraprocesada. Café como grupo alimenticio principal.

Deshidratación constante. Estrés sostenido. Y una frase que se repite como mantra peligroso: “luego veo eso”.

La pregunta incómoda es la misma: ¿Cómo es posible que quien cuida la respiración de otros, descuide la suya propia?

La respuesta tampoco es moral… No es falta de voluntad… No es ignorancia…Es biología, psicología y sistema.

El terapeuta respiratorio trabaja en un entorno que castiga el autocuidado. Carga pacientes, equipos, ventiladores, tanques, circuitos. Adopta posturas forzadas. Realiza esfuerzos musculares repetidos. Se expone a equipos eléctricos, gases, ruido, alarmas constantes. Toma decisiones críticas con el cerebro cansado. Vive con la tensión permanente de que un error cuesta oxígeno… y el oxígeno es vida.

El estrés crónico no es una sensación: es cortisol elevado, sueño fragmentado, inflamación persistente, dolor musculo-esquelético, disminución de la atención y aumento del riesgo de errores.

Y en ese estado, cuidarse se siente como un lujo, no como una prioridad. Además, existe una trampa silenciosa: la identidad del terapeuta fuerte, el que aguanta, el que no se queja, el que siempre está disponible. Pedir descanso, usar equipo de protección correctamente, detenerse a comer bien, hidratarse o decir “no puedo más hoy” puede vivirse —inconscientemente— como debilidad.

Pero no lo es… Es seguridad del paciente… Es seguridad profesional. Es sostenibilidad humana.

Porque el cuerpo pasa factura. Primero en forma de dolor normalizado. Luego como cansancio permanente. Después como lesión, enfermedad o desgaste que ya no se puede maquillar con vocación.

Cuidarse no es egoísmo… Es responsabilidad.

El terapeuta respiratorio no falla porque sea incoherente. Falla porque trabaja en un sistema que exige cuidar vidas sin cuidar a quien las sostiene. Tal vez el verdadero llamado no es a “ser más fuertes”, sino a ser más conscientes.

Con los cables que tocamos.

Con las cargas que levantamos.

Con las horas que no dormimos.

Con lo que comemos.

Con lo que postergamos.

Porque no se puede sostener la respiración del mundo con pulmones agotados. Y porque cuidar al cuidador no es un discurso bonito: es una urgencia clínica, humana y ética.

________________________________________

MANIFIESTO DE AUTOCUIDADO DEL TERAPEUTA RESPIRATORIO

CUIDAR LA VIDA EMPIEZA POR CUIDAR AL QUE LA SOSTIENE

La Terapia Respiratoria es una profesión construida sobre la vigilancia constante de la vida. Respiración, oxígeno, ventilación, energía celular. Pero en ese cuidado continuo, con demasiada frecuencia olvidamos una verdad esencial:

No se puede sostener la respiración de otros con un cuerpo agotado.

Este manifiesto no nace de la culpa… Nace de la evidencia, de la experiencia clínica y del respeto profundo por quienes cuidan.

I. Autocuidado no es debilidad: es Seguridad II

La Seguridad II nos enseña que la seguridad no depende solo de evitar errores, sino de entender por qué las cosas salen bien, incluso en condiciones adversas.

El Terapeuta Respiratorio que:

• trabaja lesionado,

• duerme poco de forma crónica,

• normaliza el dolor,

• se alimenta mal,

• ignora señales tempranas de agotamiento,

No es el más fuerte. Es un sistema al límite. Y los sistemas al límite fallan, no por incompetencia, sino por desgaste.

Cuidarte no es un acto individual: es una barrera de seguridad clínica.

________________________________________

II. SCOPE aplicado al autocuidado

El mismo marco que usamos para el paciente crítico aplica al profesional:

S — Situación

¿En qué estado físico y mental llegas al turno? ¿Dolor, cansancio extremo, distracción, hambre, deshidratación?

C — Contexto

Turnos prolongados, carga física, ruido, presión asistencial, decisiones críticas continuas. El contexto importa. Ignorarlo es clínicamente irresponsable.

O — Observación

Observa tu propio cuerpo como observas a un paciente:

• postura,

• respiración,

• fatiga muscular,

• irritabilidad,

• errores pequeños que antes no cometías.

El cuerpo siempre avisa.

P — Propósito

Tu propósito no es solo “aguantar el turno” … Es cuidar con calidad y regresar íntegro a casa.

E — Ética

Cuidarte no te quita profesionalismo. Te devuelve criterio, atención y seguridad para el paciente.

III. Riesgos reales del trabajo respiratorio (que no deben normalizarse)

• Lesiones musculoesqueléticas por carga y movilización repetida

• Daño crónico de rodillas, columna y hombros

• Riesgos eléctricos y de equipos mal manipulados por fatiga

• Exposición prolongada a estrés, ruido y alarmas

• Privación del sueño y alteraciones metabólicas

• Alimentación inadecuada durante turnos largos

• Decisiones clínicas bajo fatiga cognitiva

Nada de esto es “parte del oficio”. Son riesgos prevenibles.

IV. Autocuidado como competencia profesional

Un Terapeuta Respiratorio competente:

• usa ayudas mecánicas y pide apoyo,

• respeta pausas,

• se hidrata,

• se alimenta adecuadamente,

• duerme cuando puede,

• reporta dolor y lesión a tiempo,

• no romantiza el sacrificio inútil.

Eso no te hace menos comprometido… Te hace más seguro, más humano y más profesional.

V. Compromiso colectivo

El autocuidado no se sostiene solo con voluntad individual. Requiere:

• cultura institucional,

• liderazgo consciente,

• equipos que se cuidan entre sí,

• y sistemas que entiendan que cuidar al cuidador es cuidar al paciente.

Cierre

Este manifiesto no busca héroes… Busca profesionales sostenibles… Porque la Terapia Respiratoria no es solo técnica… Es cuerpo, mente, atención y presencia. Y porque la vida que cuidamos también pasa por nosotros.

Cuidarte no te aleja del paciente. Te acerca a cuidarlo mejor.

more posts: